martes, 21 de marzo de 2017

Una vez bailé con el King Mob y casi no lo cuento.






El ojo de la serpiente
en mi cara
resultó ser un tiro en la sien 
por el lado del ojo ciego.

Ahora me pregunto si me sirve de algo,
ese 50% extra de visión:
si es curable el daltonismo
si no será que la gente lo nota
como lo noto yo.

Se enamora el ciervo
del cazador
del rifle
de las balas
de los perros
o de su propia muerte
cuando queda congelado
y ese instante fugaz
termina con su vida
para siempre.

Es el miedo 
es fascinación
qué sentirá un ciervo.

*
*
*
*
*
*

Todavía humea la herida
y sin embargo
mas que lástima
da risa.


Yo arriesgué mas que tu
Yo perdí mas que tu
Yo gané mas que tu.

Una vida entera.
Una vida nueva.
Toda mía.

Qué suerte, 
que no es un concurso,
la vida.

domingo, 19 de marzo de 2017

No.


¿Ahora me toca llorar?






























Lloro por esta sangre, que es mía
que nunca fué mía
que es de todas

Que fui derramando por doquier 
como si no valiera nada.

Que no es azul
no desaparecerá
a la media hora
no es artículo de broma
mi sangre.

No será la santa sangre.

Y yo la detestaba
  sentía que no servía para nada
que la sangre debe servir para lo que nos decían
las santas
Y No.

Que no veía y
en afán de invisibilidad
en delirio de ceguera
me sentía invisible.

Ahora, toda la ciudad llena
 de restos de manchas que otras borran
reguero ridículo de letras escarlata
que forman mi nombre
que llevan a mi casa.

Ofrenda, donación, ramo de flores
 a un ave de rapiña
cuando por fin salgo
de la caja
y hay mucha gente ahí.



La foto la hice en una performance de Glu Wur