lunes, 30 de marzo de 2015







Mi habitación huele a desinfectante
y el futuro nos persigue, desbocado.
El ruido de los coches es ensordecedor.

Al mirar por la ventana, suele ser
ya indefectiblemente de noche,
pero los pasos no cesan,
en esta casa nadie descansa.
El timbre suena de noche,
mientras los gatos bailan.

Nuestras caras son muy blancas,
algo grises en los días impares.

Dormir es un lujo para los otros,
dormir, dicen, pero el dormir,
fué robado por delirios
 de diez sustancias secretas.



No hay comentarios: