domingo, 25 de agosto de 2013

Ciento treinta...





Esa persona con tu cara y con tu pelo
no existe ya en ese cuerpo que se mueve
y camina y respira
y se empoza en bourbon en algún antro,
no se parece a la que habita
tras los ojos de la imagen

Nadie tendrá nunca esa mirada
 nunca mas tus ojos impresos
reflejados en los suyos, inertes.

Como motas de polvo al viento que somos
los miramos danzando por esta casa
jugando a dejarnos llevar
por la luz
por la ausencia de luz
y la falta de práctica que tenemos
no sabemos reaccionar
ante ésta.


Nos acompaña
la taxidermia de 1890
justo al lado de un grifo
 que gotea
incansablemente
sobre ojos de plástico y cristal,
peluche salvaje con forro de guata.

Una subespecie particular de ácaros
creada a base de selección natural
tras generaciones de vida
habitan ese pelaje
retumba en las paredes de la casa
el polvo acumulado
tras ciento treinta
años de muerte.


viernes, 2 de agosto de 2013

Decían...


























Un exceso de literalidad
puede afectar a la creatividad.
 Decían, pero no hice ningún caso
y decían "Un exceso de piel
puede hacerte insensible"
(Qué tontería, pensabas)
 y decían, "Un exceso de pastillas
puede modificar la química cerebral
de un modo permanente"
(¿Cómo pueden saberlo? Pensabas).

Y así, dudando, floté
 tu flotabas en mares de blancos irisados,
en mares parduzcos de cristal,
su brillo acuático nos cegaba.
Nos rozamos los dedos a través
de ese vacío en que el agua
 se fue transformando.
Todo era un sueño de ratas,
 roedores bailando locamente
a tu alrededor en el ácido,
pues ya no podía tocarte;
 yo nunca tuve tu piel,
te estrangulaba con herramientas
desconocidas, cegada de blanco,
agarrando con fuerza que ahoga, devoradora de agallas.