miércoles, 13 de febrero de 2013

No perteneces al hierro

























Ser demasiado consciente de
 la impermanencia, la impertenencia.


No pertenecer a ningun sitio,
     del mismo modo
        en que nada te pertenece

Ninguna de las baldosas de este suelo te pertenece,
 ni lo hará nunca
 independientemente
  de los papeles de propiedad que poseas (o no).

De esto se trata: una casa.

Un conjunto de ladrillos
   apilados formando una pared.

Un conjunto de paredes 
    colocadas formando un edificio.

Un conjunto de personas
     ocupan ese edificio
        pero no lo poseen.

No perteneces al hierro, no
se fusionará con tu cuerpo
   al habitarlo.

El ladrillo no forma parte de ti.
Nunca lo hará.

Y eso no es terrible.

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