jueves, 26 de abril de 2012

Oliverio Girondo y otras fiestas



Es curiosa la manera en que nos topamos con las cosas a veces...

Como redescubrir a Benedetti un lunes por la mañana gracias al "Libros a la calle" del metro de Madrid (una iniciativa maravillosa que merece sin duda una entrada propia).


O descubrir a Girondo por casualidad, gracias a una película diez (o mil) veces vista, con el  poeta escupiendo los versos a su muerte mientras esta le sigue por la ciudad.







Comunión plenaria

Los nervios se me adhieren
al barro, a las paredes,
abrazan los ramajes,
penetran en la tierra,
se esparcen por el aire,
hasta alcanzar el cielo.

El mármol, los caballos
tienen mis propias venas.
Cualquier dolor lastima
mi carne, mi esqueleto.
¡Las veces que me he muerto
al ver matar un toro!...

Si diviso una nube
debo emprender el vuelo.
Si una mujer se acuesta
yo me acuesto con ella.
Cuántas veces me he dicho:
¿Seré yo esa piedra?

Nunca sigo un cadáver
sin quedarme a su lado.
Cuando ponen un huevo,
yo también cacareo.
Basta que alguien me piense
para ser un recuerdo.





martes, 24 de abril de 2012



Me gustas cuando estas sucia, oliendo a sudor dulce por las mañanas
Con legañas en los ojos, llena de golpes, de marcas de amor

Te quiero con tu piel blanca, las cejas desordenadas, las piernas sin depilar
Me gusta que no te peines, que saltes, que grites
Viviendo todo lo ajena que puedes, mientras puedas, a las expectativas de los demás.

Dos mil trescientas cincuenta fotos, tus ojos en todas ellas
Tus ojos, esos ojos, me gustan llenos de rabia y no puedo parar de mirar
Tus ganas de quemarlo todo, que son lo que hacen que brillen

Igual que tu sangre en mis manos, mis manos, toda mia...