jueves, 25 de octubre de 2012

Memoria...




Olvidarme un poco de cuentos, intentar recordar
mis propias facciones de nuevo,
solamente durante un rato, rozar
estos labios ateridos con las yemas de los dedos,
¿Era castaño, el cabello?
Agitar las pestañas pegadas por el hielo, quizá
recoger alguna del suelo si el movimiento las quiebra.
Frotar con las patitas previamente relamidas los ojos
 quizá helados pero bien limpios y secos.
La neblina alejándose por momentos,
espesas nubes de lluvia asoman allá a lo lejos,
pero por aquí, por el momento, una sorprendente claridad repentina
exceso de luz saturando la vista, ciega
los ojos congelados derritiéndose despacio,
mutando el tono en sombras de colores diluidos.
Quizá con tanta luz no pueda distinguir, quizá
 el futuro de este cuerpo sea
oscilar incapaz de escoger, entre
 el frío entumecimiento y en contrapunto
la nada.

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