domingo, 28 de octubre de 2012

Lo que nos posee.


Objetos pertenecientes a vidas no tan lejanas, bienes preciados imposibles de volver a encontrar,
libros descatalogados, juguetes que nadie osaría fabricar en estos tiempos modernos.
Objetos diminutos y enormes, llenos de personalidad, brillantes, preciosos,
repartidos en cajitas dentro de cajones que a su vez habitan los armarios
empotrados en habitaciones polvorientas, girando a la derecha al fondo del pasillo,
quedaron relegados a una esquina de otra vida,
una que ya no tiene cabida en esta.
Abandonados en un recodo del camino sólo pueden recobrar el protagonismo en sueños
y en ellos uno se debate violentamente sin saber qué de todo escoger, qué dejar en la antigua casa escondida en el bosque ¿Qué traer aquí contigo?
¿No sería tal vez mejor olvidarlos todos? Liberados de la maraña de objetos que hace las veces de escudo,
preguntarse, quizá, qué es lo que hay debajo de ellos...

2 comentarios:

jorge maravillas dijo...

tengo mi casa llena de pequeños fragmentos de un momento vivido.

Me recuerdan donde, cuando, con quién.

Y si, soy incapaz de librarme de ellos.

No es esa mi mayor incapacidad.

Anónimo dijo...
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