domingo, 7 de octubre de 2012

Cuestión de fe.
























Yo no creo en esto, así que  sucede igualmente,
sin necesidad alguna de mi fe y, mientras tanto,
el hocico húmedo y peludo del durmiente
que como tu siempre busca la sangre
se restriega, se frota contra mis dedos.
En su sueño cree buscar el agua, quizá
cree buscar el calor de su madre o, también,
una manta aparcada detrás de la estufa; el sueña
siempre sueña con días de lluvia, sus bigotes recuerdan
el aroma del viento en otras ciudades.
La humedad huele diferente allí,
es incluso mas interesante asomarse al balcón.
Añora el temblor de estos bigotes la lluvia altanera y consecuente,
se enfada con la veleidad de este clima costero,
insiste en su deseo desafiante frente a las nubes
para volver adentro cabizbajo y rendido.
A veces se indigna ante mi ausencia
y el preludio de una pelea que es mas
una tentativa fallida de discusión,
un ensayo general de griterío rabioso,
se convierte en duelo silente de miradas
pero al final nos quedamos con las ganas,
la trifulca prometida se queda en nada y así,
con un poco mal disimulado de tristeza
volvemos cada uno a sus quehaceres.
La magia de los gatos no ha funcionado esta vez
pero el no dejará de intentarlo,
hará que nos mojemos todos con pura insistencia animal
y al mirar arriba nos recibirán sus bigotes,
ronroneando de placer puro y durmiente.

2 comentarios:

Fran dijo...

Muy bueno. Me seguiré manchando de tinta...

bsos

Manchasdetinta dijo...

Gracias! :)))