martes, 28 de agosto de 2012

Parece que va a llover


























El ambiente se va cargando, la concentración aumenta de manera exponencial y mientras tanto sudamos.
Sudamos hasta el hartazgo y la náusea, hasta que los flashes de recuerdos largo tiempo atras olvidados lo llenan todo.

Sudamos el ahogo, el exceso, la pigmentación de la piel.
Nos sudamos unos a otros para después inhalar involuntariamente esa humedad que desprenden los demás que, sobrecargados como nosotros, nos devuelven la sensación excesiva de una u otra manera,
incapaces de digerirla u olvidarla, incapaces también de asimilarla o esconderla en algún cajón.

Amanecerá y la lluvia se llevará los sentimientos negativos que podamos haber ido acumulando durante todos estos días de locura estival, de soportar el exceso de presión ambiental en esta carcasa frágil que apenas tiene espacio ni fortaleza suficiente para vivir esta tensión...
Para albergar aquello que nos permite soportar la humedad, tanta electricidad sobrecargando el ambiente, la niebla, presión, tristeza.
El tedio mágicamente creado por ridículas rutinas acumulándose en forma de extraña y endeble construcción emocional que la lluvia ha de erosionar hasta la destrucción total, devolviendo un poco de la antigua calma y el descanso cuando pase la tormenta y de todo eso aquí no quede nada.

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