jueves, 9 de agosto de 2012

Amor se escribe con sangre, no tinta.



Las paredes de esta casa me han visto desnuda tantas veces que probablemente me conozcan mejor que tu.
No es como si eso tuviera importancia ahora, pero se que me saludan cada vez, me velan, me despiden cuando me marcho.

Ha ocurrido algo aquí, no puedo fingir que no lo sé.
Quizá esté ocurriendo en este mismo momento mientras mi cuerpo casi permanece todavía atrapado en esa casa.
Clavada en la puerta soy poco mas que un adorno olvidado entre otros cientos o miles.
Aunque debo reconocer que a ratos se siente extrañamente bien estar así...

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