lunes, 28 de mayo de 2012

La noticia llega a media mañana:
¡Te van a cortar las alas!

Y de repente tengo mucho miedo
me achico y me encojo en el rincón
me escondo debajo de una manta
y pongo la música bien alta, por si no se han enterado los vecinos.

Se me quitan las ganas de estampar vasos contra el suelo
ya no pienso en saltar por la ventana
cómo puedo hacerlo si temo
que alguien me corte las alas!

Así que encojo los brazos
mientras rezo a alguna deidad menor
por favor, por favor que no lo hagan
hay otros por amputar que no son yo.

De repente caigo en la cuenta
y el miedo desaparece (es reemplazado por un sentimiento muy distinto)
cómo me van a cortar las alas
si ni siquiera tengo dos.

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